El arte no debe arraigarse exclusivamente en un medio, pero el artista puede decidir desde qué procedimiento mostrar su mundo.
Liliana Gavotti eligió la pintura y es fiel a ella porque está ajena a las discusiones teóricas contemporáneas (en realidad siempre el arte fue contemporáneo).

Los paisajes interiores de Liliana son meditaciones. Fluyen por sí solos a través de ese significante llamado pintura.
Liliana es el canal, es el medio, como decía Paul Klee en “El símil del árbol”: el artista es el tronco que toma la savia de las raíces y lo traduce en la copa, que es la obra. “Lo que el árbol tiene de florido vive de lo que tiene sepultado” diría el poeta.
Hace suya la actitud de hacer y sentir en sincronía presente en el Esencialismo.

Sumergida insensatamente, completamente absorta, Liliana Gavoti transita de esta manera, a campo traviesa”, esa aventura llamada cuadro, llamada pintura.

Helena Distéfano